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«Este es un símbolo muy bueno, y el primero que recordé», dijo.​ Madonna quería que Sex tuviera forma ovalada a fin de simular un enorme preservativo, pero la impresión y la fabricación era demasiado costosa.

Me encanta ese disco, y se pasó por alto».​ Madonna comentó en una otra oportunidad, pero en 2003, que no lamentaba nada; «no voy a pedir disculpas de cualquier forma[...] yo estaba interesada en presionar al público, ser rebelde y traviesa y tratando de romper las reglas».​ En 2002, también involucrada con su aparición, Naomi Campbell confesó «tener un gran respeto por Madonna, por ser lo suficientemente valiente para salir y hacer un libro sobre sexo.

Nunca he renegado de eso».​ Por el contrario, en 2009 circuló por los medios la confesión de Vanilla Ice donde señaló que no estaba contento con el libro cuando lo vio. Aquí está escribiendo libros para niños, pero ahora que lo van a ver y van [a decir], "Mami, ¿en qué estabas pensando?

Pero el problema más grande con Sex es que es extrañamente redundante».​ Richard Harrington de The Washington Post en una reseña mixta dijo: «¿Es chocante Sex? Sobre todo porque es Madonna, y de alguna manera hemos llegado a esperar esto de ella. , en realidad sí».​ La autora británica Zoë Heller apuntó en su reseña del libro para el periódico The Independent en octubre de 1992, que «[...] son las mujeres las que alguna vez siguieron a Madonna como una modelo feminista ingeniosa [y ahora] son las más alarmistas acerca de su más reciente encarnación pornográfica.

[...] ahora con el sadomasoquismo y la fantasía de violación, [Madonna] ha ido demasiado lejos».​ De manera similar, Vicki Goldberg de esa misma publicación comentó que «desafortunadamente, no muchas de las imágenes son muy buenas fotográficamente. No creo que el estar en contacto con tu sexualidad y ser capaz de hablar de ello sea malo.

Con el paso de los años Sex ha recibido críticas favorables por parte de diversos acádemicos, autores de libros y escritores de revistas así como de periódicos.

Los autores de The Porning of America: The Rise of Porn Culture, What It Means, and Where We Go from Here comentan que «el libro es interesante sobre todo por la forma, como en casi todo el trabajo de Madonna, que retrata el sexo en términos de dominación y poder».​ Mientras tanto, Jane Raphaely redactora jefe de la revista Femenina y escritor en Cosmopolitan, alabó el «comportomiento liberado de Madonna en Sex y hace énfasis en que ella toma toda forma de pornografía y sistemáticamente se desmitifica al ponerlo en su control».​ Brian Mc Nair del libro Striptease Culture: Sex, Media and the Democratisation of Desire alaba esta etapa de Madonna y sostiene que «es la figura más plausible, puede decirse que tiene elegancia porno» además de comentar que «Sex es autor de un fenómeno cultural de alcance global [por las críticas que recibió]» y que gracias a esto Madonna compensó su estatus icónico e influencia cultural.​ entre periodistas, académicos, fanáticos y no fanáticos e influenció de una manera notable la cultura sexual y política de la década de 1990, porque rompió muchos tabúes y se convirtió en un producto popular en el ámbito comercial.​ Humberto Quiroga Lavié, consejero académico del Consejo de la Magistratura del Poder Judicial en Argentina en un ensayo dijo que el libro por ser considerado pornográfico, seguramente por eso se convirtió en un best-seller.​ El autor Steve Bachmann apuntó en el libro Simulating Sex: Aesthetic Representations of Erotic Activity que «quizás uno de los aspectos más interesantes del fenómeno sexual de Madonna es la medida en la que su libro marca un nuevo umbral en la expansión de la franquicia pornográfica».​ También se ha convertido en un libro muy importante en el grupo LGBT.

«Mis amigos estaban como, "tío, eso es cool man", pero yo estaba como, "estoy saliendo con ella, no es genial ver a tu novia con todas estas otras personas". "».​ De manera similar, ese mismo año, Isabella Rossellini confesó a la revista Out que lamenta haber salido «en el libro porque el mensaje moralista de "te voy a enseñar cómo ser libre" tras el tomo subido de tono, molestó al infierno fuera de mí».​ Un año después, el cronista Rodrigo Fresán en la obra Domadores de historias.

Conversaciones con grandes cronistas de América Latina criticó fuertemente esta etapa de Madonna, sobre todo por los relatos que expone en el libro.​ La educadora sexual, Carol A.

Muchas de ellas son sólo imágenes o simplemente porno, demasiado artificial».​ De acuerdo con El Tiempo en su nota del 31 de diciembre de 1992, Sex «fue el escándalo mayúsculo de 1992. ), en este cartapacio de desbordada imaginación sexual». Creo que el problema es que todo el mundo es tan rígido sobre esto que lo convierten en algo malo cuando no lo es, y si la gente pudiese hablar libremente, tendríamos más personas practicando sexo más seguro, no tendríamos personas abusadas sexualmente [...]»​ Al respecto, Giselle Benatar, editora de la revista Entertainment Weekly (EW), en su artículo Sex & Money del 6 de noviembre de 1992 comentó que «este no es el caso de "la edición del año", es el acontecimiento editorial del siglo»,​ Un día antes, el 5 de noviembre, Tyra Braden del periódico The Morning Call dijo que había llegado a la conclusión —junto con algunos amigos intelectuales— que Sex iba por el camino de «convertirse en una pieza de colección».​ meses más tarde, en México, el comunicador social Nino Canún realizó un programa llamado ¿Y usted qué opina?

, en donde los espectadores, entre ellos un sacerdote, expusieron argumentos «de por qué esta cantante de moral despistada no debía presentarse en el país [en referencia a la gira The Girlie Show World Tour]».

Ella pasaba por una fase en que usaba su pelo rubio casi blanco y se pintaba los ojos negro, lo que le daba un estilo medio dramático, y, por supuesto, con un muy buen cuerpo».

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